ANSIEDAD, PANICO Y DROGAS

                

He querido dedicar un apartado a este tema porque muchos casos de ansiedad y de pánico están relacionados con el uso de alcohol y drogas. Para que padezcamos un ataque de ansiedad o de pánico debemos tener una predisposición genética a la que se le une un detonante físico o psicológico. Muchas veces, la ingesta de alcohol o el consumo de drogas es lo que actúa como detonante de estas crisis  y muchas veces también la vergüenza o el miedo  de reconocer esto ante familiares, hace que no exista una transparencia en la  información entre el médico y paciente.
Por todos es sabido los perjuicios del alcohol y las drogas, pero he de deciros que si padecéis de                    ansiedad        o pánico el consumo de alcohol y drogas está completamente contraindicado.

Si consumís drogas sea cual sea, nunca podréis superar el pánico.


El uso del alcohol,  también está estrechamente ligado a que se repitan estos episodios, con lo que recomiendo,  que mientras no controles a la perfección tus síntomas de pánico y ansiedad no bebas ni una copa. Una vez pasada la fase aguda y  controles bien las crisis,  notarás que el beber potenciará tus síntomas, pero podrás controlarlos o en su caso asumir que después de una noche de alcohol tendrás varios días de ansiedad, lo que en mi modesta opinión no compensa.
El uso de Cannabis en todas sus variantes (Hachís, Marihuana, etc.), la cocaína, el éxtasis (tanto es pastillas como el liquido), el MDA, MDMA , Ketamina ,  Nessus y demás drogas de diseño  están completamente contraindicadas pudiendo generar daños irreversibles en el cerebro.
Aunque la sensación al tomar algunas de estas drogas sea la de estar completamente relajado, tranquilo y lleno de placer o paz, la realidad de lo que ocurre dentro del cuerpo es bien distinta, porque para que una persona tenga estas sensaciones,  sus neurotransmisores, han de liberar grandes cantidades  de serotonina, y para ello se produce un desequilibrio en todo el sistema nervioso central, lo que en personas con predisposición genética  ansiosa, se convierte en un claro detonante para que se produzcan crisis de ansiedad en cualquiera de  sus variantes.
Si eres una de esas personas que  el alcohol  o las drogas te sienten mal, tómatelo de verdad como un regalo caído del cielo. Son muchas las personas que tristemente, se sienten con “mala suerte” o “bichos raros”, porque no pueden consumir alcohol o drogas porque les sientan mal, cuando la realidad es que, si es tu caso, debes estar realmente agradecido a tu cuerpo,  porque eso  significa que responde muy bien a lo que le hace mal.
En estos casos, la respuesta emocional del “pánico” no responde ante un estímulo inexistente, si no que entra en  estado de “alarma” porque algo malo le está ocurriendo  y quiere huir de ello.
Por favor si este es tu caso, hazle caso a tu cuerpo y bendícelo por avisarte de lo que le hace mal.
Además el hecho de que te de un ataque de pánico consumiendo drogas no significa que sólo te vaya a dar cuando lo haces. Una vez aparece el primer ataque o crisis de pánico, ya se ha abierto la veda para que te vuelva a ocurrir en cualquier momento, sin previo aviso  y sin la necesidad de consumir nada.


Si tu pánico viene de la mano de una circunstancia de este tipo, por favor sincérate  con  un especialista neurólogo, psiquiatra y psicólogo  para que valoren el daño y puedan darte el tratamiento y apoyo adecuado en tu caso.

¿Y QUE PASA CON LOS FAMILIARES?

Los principales perjudicados indirectos de los trastornos de ansiedad, sin lugar a dudas son los familiares cercanos. 
Para ellos, enfrentarse a una situación de estas características es algo verdaderamente complicado, sobre todo si ellos nunca han padecido ansiedad en sus vidas.
El familiar, pasa por diferentes fases de aceptación del problema.
Al principio hay dos opciones:
El familiar que ante la primera crisis le resta importancia.
El familiar que ante la primera crisis se asusta.
En el primer caso, nos encontramos ante personas tranquilas, pasotas,  que además de restar importancia, desvalorizará lo que nos ocurre. A este tipo de familiares se les suele hacer más cuesta arriba la aceptación de la situación.
En el segundo caso nos encontramos ante personas sensibles, que al vernos en pánico creerán firmemente que nos está ocurriendo algo y al principio nos acompañaran al hospital y nos intentarán ayudar en la medida de lo posible.
Una vez descartado un problema grave, y diagnosticado como ANSIEDAD,  los comportamientos de los dos tipos de personalidades de los familiares tienden a unificarse.
El término ANSIEDAD está injustamente desvalorado. Soy de la opinión que esto ocurre porque este trastorno tiene una sintomatología poco acorde con la gravedad física que reviste. Además la ANSIEDAD  es algo que siempre se  ha desvalorado mediáticamente, al no considerarse  una enfermedad grave desde el punto de vista físico que la medicina tradicional contempla. 
Desde mi especialidad, como psico-educadora emocional, considero a la ANSIEDAD como un trastorno GRAVE del sistema emocional.
Es muy importante hacer que el familiar comprenda esto, hacer ver al familiar que existe una parte emocional en todo ser humano y que aunque la medicina tradicional no contemple tratar las emociones, esto puede hacerse, y por lo tanto, es algo que se puede sanar, y que tu quieres y  el familiar puede también ayudarte a hacerlo.
A su vez, debemos ser conscientes de lo difícil que resulta para ellos poderse poner en nuestra situación. Y recordar que la  ANSIEDAD, es una enfermedad emocional CONTAGIOSA, y que en mayor o menor grado podemos trasmitírsela. Con lo que es importante que exista una comprensión y precaución mutua en el modo de  actuación.
Si vamos a un psiquiatra o psicólogo es recomendable que éste haga partícipe a nuestros familiares de la situación. Explicándole la sintomatología tan desagradable que produce y comunicándole como puede participar activamente a nuestro favor. Según el criterio de cada profesional, recomendará una determinada forma de actuación acorde con el tipo de tratamiento al que estemos sometidos.
Yo como psico-educadora emocional tengo mi propio criterio distinto al de las terapias convencionales.
Personalmente no me gusta generalizar, ya que cada persona genera sintomatología de ansiedad por una herida emocional diferente, estos trabajos para hacerlos bien y que funciones , han de ser individualizados, así que solo me atrevo  a niveles generales  daros algunos consejos.

Tener siempre presente que la ANSIEDAD es algo que  hay que vivir para creer, así que nuestro enfoque hacia los familiares no debe de ser buscando una comprensión si no  buscando la  ACEPTACION Y LA APROBACION de la situación.

Para llegar a esta aceptación es importante acudir a terapia compartida algunas sesiones.
Considero muy importante y muy beneficioso que los familiares participen activamente en los procesos de crisis, pudiendo resultar de gran ayuda.
Cuando entréis en crisis es muy bueno el contacto físico, así recibirás además de afecto un contacto directo que te hará tomar conciencia de tu “aquí- ahora” , con tomarte de la mano es suficiente, aunque si consigues  que te abracen mucho mejor,  el abrazo es sinónimo de protección y tu subconsciente lo comprenderá de esta manera.
 El familiar podrá además ayudarte a realizar la respiración diafragmática (recuerda que esto es básico para controlar la sintomatología), es importante que en voz alta te vaya marcando las respiraciones en cuatro veces, tu mientras debes hinchar mucho la barriga y cuando la tengas llena debes aguantar  la respiración unos instantes  y  juntos repetid una afirmación que te ayude a tomar consciencia del momento presente (aquí-ahora). Por ejm  puedes repetirte “estoy seguro me siento seguro”,  y luego, vuelve a expirar en cuatro veces expulsando el aire de la barriga, mientras tu familiar te cuenta en voz alta.
Deberá recordarte que NUNCA respires con los pulmones , SIEMPRE  con la barriga, pues de la otra manera hiperventilas y complicas la crisis .
 Como te decía, tu familiar puede participar activamente en este proceso. Además de mostrarte su apoyo transmitiéndote tranquilidad, a la vez que considerando tu estado, y sobre todo  sin restarle importancia.
Es bueno que te vaya diciendo afirmaciones  como “tranquila, solo es ansiedad, se pasa”, “Tranquila que estoy contigo”, “Solo es ansiedad aunque parezca todo lo contrario”, “ya has pasado por esto más veces y aunque creas q esta vez es  distinta, en realidad no lo es, lo vas a pasar como lo has hecho siempre, y yo estoy aquí a tu lado”…
RECUERDA que el ataque de pánico es un ataque de miedo intenso . ¿Cómo actuarías con un niño que está pasando mucho miedo?  Pues así es como tiene que tratarte tu familiar, con el mismo cariño y con el mismo respeto.
Cuando pases la crisis debe animarte, haciéndote ver lo campeón/campeona  que eres, y ayudándote a que tomes conciencia de que además  de el mal rato, finalmente no te ha ocurrido nada grave, que  una vez más has superado una crisis  sana y salva y  desde este estado debe una vez más mostrarte su apoyo recodándote que no te preocupes por él/ella, y liberándote de todo sentimiento de culpa que pudieras generar. Sentirte reconocida , apoyada y liberada de culpa es lo mejor que te puede aportar en este momento.
Que el familiar se muestre  tranquilo y te apoye de manera positiva en todo el proceso  es muy bueno.  Es preferible pasar una crisis solo que estando acompañado con alguien que te retroalimente la angustia.
Por eso si el familiar no se siente capaz de participar activa y positivamente en el proceso, deberá comprenderlo, respetarte y dejarte solo en este momento.
Si es así, existen formas para compensar este  sentimiento de “abandono” que el paciente aprenderá a aceptar y se liberará de todo sentimiento negativo y de reproche al familiar. Aprendiendo a comprender que no todo el mundo se siente capacitado para participar activamente en un momento de crisis y que la elección de pasar ese proceso solo, es tuya, por tu bien, para no retroalimentar la sintomatología.
Aunque lo ideal, es que participe activamente, pues esto también le generará al familiar un sentimiento positivo de sentirse útil, pues la impotencia es el sentimiento más común entre los familiares de los afectados.
En mi libro,   he creado un documento para que lo lea el acompañante mientras se da la crisis, con todo lo que una persona necesita escuchar en ese momento.
Si llegar a comprender lo que nos está pasando no es fácil para nosotros mismos, imaginaros cuán difícil puede ser para la persona que tenemos al lado. Si queremos que nos comprendan, primero nosotros debemos comprender que para ellos, esto tampoco es fácil.
Nosotros necesitamos ayuda, pero ellos también la necesitan. Tener ANSIEDAD no debe de ser sinónimo de volvernos egoístas, pues  para recibir,  también debemos dar. Con lo que debe existir un feedback enfocado siempre al terreno positivo.

LA ANSIEDAD COMO SINTOMA DE UN PROBLEMA EMOCIONAL

Como ya os he dicho varias veces, soy de la opinión, de que las personas con ansiedad, somos personas con mucha energía. Este excedente de energía la podemos llevar hacia el lado positivo o hacia el lado negativo. La ansiedad patológica , es exceso de energía mal focalizada. Si aprendemos a manejar esta energía y a encauzarla hacia donde más nos convenga podemos sacarle mucho provecho.
Mucha gente me pregunta, que es lo que hay que hacer para dejar de tener ansiedad. Esto lo traduzco yo como que hay que hacer para dejar de tener síntomas de ansiedad.
Creo que la forma de liberarse de la ansiedad de raíz ha quedado clara. Hay que sanar la parte emocional que está dañada y que provoca síntomas de ansiedad, esto, corresponde a un trabajo interno que primero UNO DEBE QUERER HACER, y segundo HAY QUE HACER.
Puesto que es un trabajo que requiere dedicación de introspección y de llegar hasta la raíz del problema, al final, lo que empieza convirtiéndose en un tratamiento, da tan buenos resultados que  acaba convirtiéndose en una filosofía de vida.
Para eliminar los síntomas de la ansiedad no existe ninguna receta milagrosa, hay infinitudes de síntomas y por lo tanto infinitudes de tácticas para paliarlos. El problema reside en que si una persona me viene hoy diciendo que pude hacer para liberarse de una sensación de irrealidad o de una taquicardia, yo puedo orientarla de cómo puede hacer para combatirlo. Pero si no sanamos la emoción raíz, después te aparecerá otro síntoma como ERITOFOBIA (miedo a ruborizarse), extrasístoles, mareos…etc…así iremos paliando síntoma por síntoma, pero se seguirán desarrollando otros nuevos, con lo que al final, estaremos épocas mejor, otras peor pero si no sanamos la raíz no nos desprenderemos definitivamente del problema.
Es como lo que ya os he comentado con un ejemplo,  es , como si  llamaran a una muela picada “trastorno de muela picada”, cuando la muela te duela, te mandaran paracetamol, cuando se hinchen te mandaran antinflamatorios, otras épocas no te molestara y pensaras que se ha curado, pero al tiempo te entrara una infección y  te mandarán antibióticos, y asi eternamente hasta que no te la empasten o te la saquen.  Si t te dejan la muela ahí, picada para toda la vida… tendrás épocas mejores y otras peores pero seguirás viviendo con una muela herida que te dará la puñeta toda la vida.
Esto desgraciadamente  es lo que se contempla hoy. Somos pocas personas somos las que tratamos con el sistema emocional de las personas. Porque creemos fehacientemente que el sistema emocional en el ser humano es algo real y físico si no no se traduciría a estos síntomas tan molestos cuando está dañado.
 Por eso trabajar con estas emociones es  sumamente mejor para el paciente pero infinitamente peor para la empresa farmacéutica, sobre todo, teniendo en cuenta que los ansiolíticos y antidepresivos están en la cabeza del mercado farmacéutico actual.
Por desgracia actualmente este es el  Matrix en el que vivimos.
Vuelvo a decir que SI  a la farmacologia ante una fase aguda del trastorno de ansiedad, pero NO a depender de una pastilla para vivir, en cuanto  a trastornos de ansiedad se refiere.

ATENCION CON EL DEPORTE

Para todas las personas es recomendable hacer deporte. Y cuando tenemos ansiedad, por todos es sabido que siempre nos recomiendan practicar deporte y sobre todo aeróbico. Esto es porque al practicar deporte nos desprendemos de mucha energía y toda la energía que gastemos de este modo, no se podrá traducir a ansiedad.  Además el deporte hace que eliminemos toxinas y nos hace segregar muchas endorfinas, dopamina y serotonina entre otros… Así que si queremos liberarnos de mucha ansiedad, de primera , esta parece una buena táctica.
Todo esto suena muy bien, pero hay que llegar más allá con el paciente.
El problema reside en que una persona, cuando tiene ansiedad, muchas veces  tiene miedo a  su sintomatología, y es muy común que esta sintomatología sea muy parecida a la que sentimos cuando practicamos deporte. Lo que inconscientemente esto se traducirá como una asociación entre deporte y ansiedad.
Cuando realizamos un deporte aeróbico, nuestro corazón se acelera,  la frecuencia cardiaca sube, la temperatura corporal también…y muchos más síntomas pueden coincidir con lo que en nuestro subconsciente tenemos “anclado” como síntomas de ansiedad.
A estas personas, yo les recomendaría ( en contra de lo que recomendaría la psicología tradicional), NO REALIZAR NINGUN TIPO DE DEPORTE AERÓBICO, hasta modificar la creencia subconsciente negativa hacia dicha sintomatología.
En su caso se puede andar, tranquilamente y siempre acompañado (en caso de tener agorafobia), por lugares donde no transita mucha gente, lejos de ruidos y sobre todo donde se pueda respirar algo de aire puro (parque o mar). Una vez estemos en el parque o en la playa, podemos  realizar ejercicios de respiración diafragmática y de conciencia, durante al menos 10 minutos y luego proseguir la marcha.
Una vez que nuestra terapia psico-emocional nos haya liberado de los miedos a dicha sintomatología, podemos ir empezando a hacer ejercicio un poco más  moderado, como pasear en bici o hacer  footing, hasta poco a poco ir consiguiendo realizar deporte de una manera normal.
Entonces sí, entonces ha llegado el momento de liberar energía a través del deporte, pero hay muchas maneras de hacer las cosas y yo quiero enseñaros a que  saquéis  provecho de las cosas que hacéis y  utilizar los beneficios de una manera productiva y positiva.
Para ello os doy algunos consejos:
Es muy importante elegir  deportes que nos impliquen mucha concentración en el aquí ahora. Aquellos deportes que nos obligan a tener nuestra plena atención en lo que debemos hacer, porque en el caso de que no tengamos puesta toda nuestra atención nos perjudicaría  directamente al resultado. (fútbol, esquí, snowboard, patinar, surfear, tenis, padel, etc…) Sin duda , este tipo de deportes, son los más recomendables.  
Evitar realizar deportes que nos permitan pensar, es absurdo utilizar el deporte para liberarnos de ansiedad si practicándolos vamos a retroalimentar los pensamientos negativos. En el único caso que caso que doy el  visto bueno para  realizar deportes que nos permitan pensar, es  porque llevemos  un mp3 con afirmaciones positivas,  que podamos ir escuchando y repitiéndonos  mentalmente a la vez que realicemos la actividad.
En el caso de no conseguir centrarse en las afirmaciones, cambiaremos de actividad a una que no nos permita pensar.
Todo el beneficio que podemos adquirir realizando ejercicio se verá anulado en el caso de que tengamos pensamientos negativos mientras lo realizamos.

LA IMPORTANCIA DE NUESTRO DIALOGO INTERNO

Las personas que  hemos tenido  ansiedad y hemos sido capaces de crearnos algo tan desagradable como un ataque de pánico, somos personas con exceso de energía, que al focalizarla hacia el lado negativo nos produce este proboema. Podemos aprender a enfocar esta  energía hacia donde más nos interesa en busca de nuestra propia felicidad. Y la muestra de que puedes hacerlo y de que la mente lo es todo, la has vivido tú igual que yo, en primera persona cuando has somatizado  con esa intensidad hasta llegar al ataque de pánico o ansiedad. Ya sabes mejor que nadie,  lo poderosa que es tu mente,  ahora  sólo tienes que aliarte a ella.
Creo que después de todo lo que estás pasando, te mereces ser verdaderamente cariñoso y compresivo contigo mismo. Sufrir de ansiedad y ataques de pánico, son verdaderos aliados  de sentimientos depresivos y  de baja autoestima.
Ver la vida con optimismo y fomentar  la autoestima es el mejor regalo que te puedes hacer a ti mismo para no volver a recaer en el mundo del  pánico y negativismo.
Una forma muy sencilla y muy importante de llevarnos por el camino del optimismo y de los pensamientos positivos, además de las afirmaciones es dedicarle  especial atención a nuestra forma de hablar. Nuestras palabras son pura manifestaciones de nuestros pensamientos y si hacemos un análisis de la forma en la que hablamos, nos podremos hacer una breve idea de nuestro diálogo interno, lo que nos dará mucha información acerca de cómo son nuestros pensamientos. Si somos conscientes de estos pensamientos  nos sorprenderá darnos cuenta que lo que obtenemos en nuestra vida es justo aquello en lo que enfocamos nuestra atención y energía.  Si nuestro dialogo interior es negativo obtendremos resultados negativos y si nuestro dialogo interior es optimista y positivo la vida nos pagará con la misma moneda.


Existen  numerosos estudios que demuestran que lo que  uno obtiene en su vida es todo a  lo que le presta especial atención. Hay muchos libros que tratan de obtener objetivos en la vida  a través de nuestros pensamientos y que son Best -Seller en la actualidad. (La ley de la atracción, El secreto, Yo lo he pensado, creído, creado…).
No existe un objetivo mejor en la vida, que encontrar el equilibrio emocional. Y podemos conseguirlo.

¿COMO SE PUEDE SANAR LA ANSIEDAD?

Nos solemos enterar que tenemos ansiedad, porque mostramos una sintomatología muy desagradable (taquicardias, sensación de despersonalización e irrealidad, entumecimiento de extremidades, etc…). Cuándo acudimos al médico lo hacemos porque queremos acabar con estos síntomas. El doctor después de hacer pruebas para descartar cualquier problema más grave ( y no digo serio, porque considero que la ansiedad es algo muy serio), nos diagnosticará ansiedad y nos recetará normalmente un antidepresivo ,un ansiolítico y probablemente nos recomendará psicoterapia. Está psicoterapia, que normalmente será cognitivo-conductual , que además si la aplicamos bien es muy efectiva, nos enseñara a controlar esa sintomatología…Y mi pregunta es…¿Y qué hay de las emociones?¿Qué medico cura las emociones?
Yo he comprobado empíricamente que la ansiedad es MIEDO y la agorafobia es MIEDO AL MIEDO…vamos al médico y al psicólogo a tratar los síntomas, pero la herida sigue estando ahí. Y mientras siga habiendo herida tarde o temprano volverán los síntomas, entonces volveremos al médico y al psicólogo a por un nuevo tratamiento para volver a quitar la nueva sintomatología.
Es como si  tenemos una muela picada y nos mandan paracetamol para el dolor, antiinflamatorios  para la hinchazón y antibióticos para la infección. Pero si realmente queremos acabar con el problema, hay que empastar o sacar la muela.
Pues esto es lo mismo, sólo que cuando son las emociones las que están dañadas parece que ya no es tan importante. No existe una carrera universitaria que te enseñe a trabajar y sanar estas emociones. Pero somos muchos (y cada vez más) los que de manera casi autodidacta hemos querido investigar sobre esto y trabajamos día a día para que esta labor adquiera el lugar que se merece.
Por supuesto que estoy completamente deacuerdo con la medicina científica y de hecho soy más que partidaria de tratar la fase aguda del trastorno con psicofármacos cuando es necesario que por desgracia es la mayoría de las veces. Pero no estoy por ejemplo de acuerdo con las terapias de choque que emplean algunos psicólogos. Ese tipo de “adiestramiento” lo considero cuanto menos cruel y muy pero que muy dañino para las emociones.
He conocido casos que han tratado TOC relacionados con la limpieza obligando a la persona a ir manchadas todo el dia….pobrecitos!!, que barbaridad!!, que manera de castigar su alma!!
Para mí una buena terapia es aquella que te enseña pautas para que tu recuperes  las  fuerzas necesarias para empezar a sanarte. Y sanarte es sanar la emoción que te provoca los distintos síntomas de ansiedad.
Yo soy psico-educadora emocional, entre otras cosas, porque mi labor consiste en enseñar a que tú te sanes emocionalmente. Pero yo no sano a nadie. Quien lo haces finalmente eres tú.
Y cuando uno sana, cuando desparece la herida, consecuentemente desaparecen los síntomas… No pensáis entonces que perdemos mucho tiempo bordenado la situación en vez de coger al toro por los cuernos?
Liberaros del miedo al síntoma, no existe un síntoma donde no hay una herida y es mucho más complicado manejar cada síntoma que sanar el problema de raíz.
Animo a tod@s, os quiero trasmitir este halo de esperanza desde mi experiencia…
Muchos Besos a tod@s.

¿COMO ACTUAR EN CASO DE CRISIS DE ANSIEDAD O PÁNICO?

Voy a explicaros cómo podéis actuar en caso de crisis
Cuando empiecen los síntomas, tanto físicos como emocionales (me refiero a todos esos pensamientos, sensaciones o presentimientos de que algo horrible va a ocurrir inminentemente), lo primero es   tomar consciencia en ese momento  de que  aunque nuestros síntomas nos hagan pensar  lo contrario, solo es ansiedad. Realmente esto es algo que nuestro inconsciente ya sabe, puesto que si no es la primera vez que nos ocurre (la primera vez siempre es sorpresiva), ya habremos pasado y superado por esa misma situación varias veces.
Debemos  ser conscientes que el primer síntoma del ataque es creernos que nos estamos volviendo locos o que vamos a morir, así que es importante tomar consciencia de esto en este momento.  Así que nos diremos a nosotros mismos esta afirmación (si puede ser delante de un espejo y en voz alta mucho mejor). “(Tu nombre), tomo conciencia en este mismo instante de que lo que me está ocurriendo es ansiedad, estoy segur@ y a salvo”  esto lo repetiremos  varias veces hasta que sintamos que hemos tomado conciencia y por lo tanto hayamos instalado la confianza de lo que decimos en nuestro interior.
Esto,  lo debemos complementar con una respiración diafragmática, y para ello, podemos ayudarnos de  la bolsa de plástico;  yo usaba una de esas de asas blancas normales,  si no es muy grande mucho mejor, y la cogía más o menos hacia la mitad   rodeándola entre los dedos pulgar e índice.
La respiración diafragmática la has de realizar inspirando el aire con   la barriga en vez de con  los pulmones y para ello  hincha con cada inspiración la barriga como un globo, sólo la barriga, y luego  ve soltando el aire muy, muy  despacio.
Realízala en cuatro partes. Inspira con la barriga llenándola como un globo mientras cuentas hasta cuatro si es posible es voz alta. Una vez llegado al cuatro y con la barriga bien hinchada, aguanta unos segundos la respiración mientras te dices “(tu nombre), me libero de la ansiedad, estoy segur@, me siento segur@” y soltar el aire en cuatro partes de nuevo deshinchando la tripa. La afirmación la realizamos para tomar conciencia del aquí ahora.
Esto debes de hacerlo respirando dentro de la bolsa, inhalando el mismo aire que has soltado.  Esto evitará que hiperventiles y se produzca lo que se llama una “borrachera de oxigeno”,  que se produce por un desequilibrio entre el oxigeno y el dióxido de carbono, es decir, si hiperventilamos,  tu sangre recibe mucho más oxigeno que dióxido de carbono y esto es lo que provoca que  experimentes esas sensaciones tan desagradables  de despersonalización e irrealidad que nos hacen aumentar la creencia de que algo malo nos está pasando o nos estamos volviendo locos.
Realizar estas respiraciones dentro de la bolsa,  en estado de Pánico es  algo verdaderamente angustiante, no te asustes ni desistas, coger el ritmo cuesta de  unos cinco minutos que  te van a resultar eternos y  te puede dar  la sensación de  que te vas a asfixiar, pero aguanta el tirón,  porque te aseguro que no sólo no te asfixias si no que evitarás complicar los síntomas de la crisis y esta acabará mucho más rápido.
Cuando respiras dentro de la bolsa, vuelves a respirar el dióxido de carbono que has expulsado, y esto hace que se compense  el exceso de oxigeno que has recibido hiperventilando  o  respirando más rápido de lo normal,   que es lo que solemos hacer cuando tenemos taquicardia o estamos muy nerviosos.
Insisto en que las respiraciones deben ser diafragmáticas (como os he explicado) y aunque creamos por unos minutos  que nos asfixiamos, aunque el proceso sea desagradable,  debemos aguantar esa situación durante unos minutos,   hasta coger el ritmo de la respiración,  porque si no, lo que haremos es seguir hiperventilando y complicar aún más  los síntomas y consecuentemente retroalimentar la crisis.
Una vez controlemos la respiración, tomemos conciencia del aquí y ahora y aprendamos a auto-relajarnos a través de las afirmaciones, irán desapareciendo los síntomas y saldremos de la crisis.
Cuando acabes la crisis   toma conciencia en ese momento de  que además del rato desagradable que has pasado,  no te ha ocurrido nada malo e instala dentro de ti la confianza de que poco a poco las crisis se van a  dar con menos frecuencia y de menor  intensidad cada vez.
Actuando de esta manera, poco a poco irás  controlando los síntomas, y conseguirás, que no estos no desencadenen en una nueva crisis.
Para ello puedes decirte a modo de afirmación “Tomo consciencia en este momento de que he superado una crisis, estoy muy orgullos@ de mi mism@ por ello, y me libero de la necesidad de volver a sufrirla”. A partir de entonces  repítete constantemente la afirmación “Me libero de la necesidad de sufrir una nueva crisis” , “Me libero del pánico”, “Estoy segur@, me siento segur@”,”Confío en que todo está bien”.



RESPIRACIÓN DIAFRAGMÁTICA



Cuanto más veces nos afirmemos esto, más no lo creeremos, y más pronto instalaremos en nuestro subconsciente estas creencias. Recuerda que nuestra mente no puede tener un pensamiento positivo y uno negativo a la vez, y para que se de una crisis han de interrelacionar tres factores: Las emociones, los pensamientos y el comportamiento motor. Si somos capaces de mantener nuestra mente con estos pensamientos positivos, se acabarán instalando en nuestro subconsciente y  consecuentemente cambiarán nuestras emociones, la ecuación cambia y no se desarrollará una nueva crisis.

UNA REFLEXION MUY IMPORTANTE PARA LOS QUE PADECEIS ANSIEDAD

Tú más que ninguna otra persona, tú,  que estando completamente sano has acabado en el Hospital creyendo que te mueres, tú que has sido capaz de provocarte una taquicardia, una sensación de irrealidad, un entumecimiento de manos. Quiero que seas consciente de la mente tan  poderosa que tienes, estoy completamente convencida que las personas que sufrimos de pánico y ansiedad tenemos una capacidad y fuerza mental mucho más poderosa que  las personas que no lo han padecido. Todas esas horas y horas que hemos dedicado a machacarnos el cerebro y creemos que han sido en balde,  realmente no han sido inútiles,  pues  lo que hemos hecho es ejercitar nuestra mente  , pero lo hemos hecho mal; nos hemos confundido de enfoque pero la  capacidad de esfuerzo mental  la tenemos ahí, sólo nos queda saber dirigirla. Si nosotros, las personas que hemos padecido de ansiedad y pánico,   somos capaces de crearnos todos estos síntomas reales y físicos a partir de pensamientos  negativos, ¿qué  creéis que pasaría  si nos vamos al lado opuesto con la misma intensidad?  

¿POR QUE SE DESARROLLA UNA CRISIS DE PANICO Y CONSECUENTEMENTE LA AGORAFOBIA?

En una crisis de pánico interrelacionan continuamente tres factores:
Los pensamientos, las emociones y  el comportamiento  motor.
Dentro de los pensamientos  aparecerán millones de pensamientos negativos, incontrolables y compulsivos que te van diciendo algo así como “tengo la certeza absoluta de que algo terrible va a ocurrir inminentemente, ¿qué  me está pasando?, me estoy volviendo loco, me estoy muriendo, esta vez sí que no salgo de esta, esta vez es la definitiva”.
Las emociones se refieren a todas esas sensaciones incluyendo las físicas que sentimos durante una crisis. Normalmente sentimos un intenso miedo o una especie de presentimiento a que algo horrible va a ocurrir, a la vez de los distintos síntomas físicos “divertidísimos” que antes hemos enumerado.
Las conductas de escape: Una vez dentro de la crisis, tendemos a buscar lo que dentro del caos nos dé más seguridad, a esto se le llama “conductas de escape”. Tenderemos a evitar determinadas situaciones o lugares que no nos hagan sentir seguros o las consideremos arriesgadas en cuanto nos  produzcan nuevos  ataques.
Esta conducta es  perjudicial  porque poco a poco  vas evitando más situaciones, más lugares más personas y acabas desarrollando una Agorafobia.  En mi caso, empecé  por dejar  de conducir, seguí evitando los lugares con mucha gente..y así sucesivamente hasta quedar literalmente encerrada en mi casa que era lo que yo consideraba un “lugar seguro” y aun así no me libraba de los  ataques en casa, sólo que por lo menos no sentía  la presión de que, si me daba,  haría el ridículo en la calle.
Para que se desarrolle la crisis, deben aparecer simultaneamente estos tres factores. Si uno de estos falla, ya no habrá crisis. Se puede aprender a disociar estos factores.